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Dejar de fumar con el vapeo: Mi propia experiencia II

«Cambiar humo por vapor: Dejar de fumar y pasarse a vapear es un proceso»

Si has llegado hasta aquí porque quieres dejar de fumar, ya puedes empezar a felicitarte, ese simple hecho es un gran paso en el proceso de dejar de fumar. Cada acción que realices por pequeña que sea te acerca un poco más a la meta, pero esto lo dejaremos para un post posterior. Ahora me conformo con animarte a seguir avanzando. Sea a grandes zancadas o pequeños pasitos, esa es la forma de llegar a tu objetivo.

Si no has leído el primer articulo, recomendamos hacerlo aquí 

El proceso de dejar de fumar y empezar a vapear

Volviendo al tema de hoy, cuando decimos que pasar de fumar a vapear es un proceso, nos referimos en primer lugar a que es un cambio, y como cualquier cambio requiere un tiempo, por poco que sea, para adaptarse. A los seres humanos no les gustan mucho los cambios, o eso dicen… Una buena amiga mía decía que, los que no nos gustan son los cambios a peor, y en eso si estoy más de acuerdo. En cualquier caso, no hay duda de que cambiar humo por vapor es un cambio a mejor, y de los que merecen la pena. También nos referimos a que hay un aprendizaje, a que nuestras necesidades y preferencias al vapear pueden y suelen evolucionar.  En el mundo del vapeo hay una amplia variedad de dispositivos con prestaciones bastantes diferentes, pero en esto como en todo no se puede empezar por lo mas avanzado. Hay que ir cubriendo una serie de etapas y objetivos, hay que evolucionar, y lo primero sería dejar el tabaco y acostumbrarse a vapear.

El cambio a un nuevo dispositivo desconocido

Sea como fuere, y aunque cada vez vapear está más normalizado, especialmente entre los más jóvenes, si es cierto que para muchos, incluida yo, la primera vez que coges un cigarrillo electrónico te parece el dispositivo mas complejo del mundo (en comparación con un cigarrillo), y eso que todos estamos super acostumbrados a los aparatos y a la tecnología (pero no a utilizarla para “fumar”). Es como todo, cuando yo llegue al vapeo muy poca gente vapeaba, y yo no tenía a nadie a mi alrededor que lo hiciera (casi nadie fuma tampoco); de hecho, el primer dispositivo que vi de cerca fue el de la tienda donde compré mi primer vaper. En mi entorno, como en la mayoría, ver a alguien vapeando era algo excepcional, por eso mi percepción fue distinta y la diferencia respecto a fumar me parecía mayor de lo que le parece a alguien que, por ejemplo, tiene amigos que vapean y está acostumbrado a ver estos dispositivos. Incluso le ha dado unas caladas alguna vez. Recuerdo perfectamente que cuando compré mi primer cigarrillo todo se me hacía raro, y eso que era muy sencillito. Me sentía ridícula vapeando, se me olvidaba pulsar el botón para inhalar, y cuando lo pulsaba e inhalaba me daba la tos, lo que por entonces me daba un corte tremendo. Se me olvidaba cargarlo, y de las resistencias ni hablamos, claro, contaba con que me las cambiaran. Ahora me da la risa al acordarme, pero entonces…. Recuerdo también que, no sé muy bien por qué motivo, dar caladas a un cigarro, o el propio cigarro convencional, me parecía algo normal y estético, todo lo contrario que vapear, que me parecía raro y antiestético (ja ja ja). Por ese motivo quería comprar el dispositivo más pequeño y discreto que hubiera; vamos, si lo hubiese habido invisible me lo hubiera comprado.  Y sin embargo, ahora intercalo distintos tipos de dispositivos con máxima naturalidad, y me gustan muchos tipos de dispositivos, incluso de colores, muy llamativos y de tamaño muy grande, que si los uso principalmente en casa es más por no tener que transportarlos que por otra cosa. En definitiva, se trata de acostumbrarse, como a cualquier otra cosa, y de aprovechar la variedad de oferta para beneficiarnos de las ventajas que ofrece según nuestra situación o preferencias en cada momento.

Es como la moda, de repente se llevan los vaqueros por debajo del ombligo y ponerse un pantalón que llegue a la cintura es impensable. Vuelve la moda de la cintura alta y en un plis plas te acostumbras y piensas qué hacía yo con esos pantalones tan bajos. O como los móviles, hace años cuando los móviles eran principalmente teléfonos, queríamos los móviles más pequeños; después estos dispositivos empezaron a incorporar más usos, funcionalidades y utilidades que requieren pantallas más grandes (por ejemplo, poder sacar fotos o ver series y películas). Pues bien, recuerdo cuando salieron los primeros móviles grandes que a muchos nos parecían horribles, pensando en su uso como teléfono, de hecho, yo les llamaba “zapatófonos” en alusión a una serie cómica antigua en la que un agente secreto usaba un teléfono camuflado en un zapato. Sin embargo, ahora. . . cuanto más grande mejor…  Con los dispositivos de vapeo pasa algo similar, al principio te vale algo básico que sustituya al tabaco 8nicotina, ritual, gestualidad etc.) después es posible que mas potencia seguramente más sabor ….

El aprendizaje de vapear

Volviendo al tema, al decir que vapear es un proceso nos referimos a que hay una evolución, un aprendizaje. Como dice el dicho “no se puede correr antes de andar”. No en todos los casos el punto de partida es el mismo ni la evolución es igual, ni las necesidades o las motivaciones son las mismas. Es más, es posible que como vapeadores seamos diferentes de como éramos como fumadores, por lo que nuestro perfil como fumador es una información importante y valiosa al principio, pero esa experiencia pasada no es una premonición del futuro. Por eso, lo mejor es empezar (por el principio, por lo básico) y abordar el proceso con mentalidad exploradora (“vamos a ver qué pasa, a ver dónde me lleva esto”). Es posible que en el proceso hagas reajustes en el nivel de nicotina, o no, que cambies de dispositivo para mejorar o cambiar aspectos de la experiencia, o no, seguramente probarás muchos líquidos. En fin, pueden pasar muchas cosas o muy pocas. Lo importante es dejar el tabaco definitivamente o, como mínimo, de entrada, reducir su consumo drásticamente.

Por si te preguntas que es lo más habitual en el proceso, la respuesta sería que, según mi experiencia al principio lo importante es acostumbrarse al nuevo método y ajustar bien el nivel de nicotina (el golpe de garganta, la cantidad de vapor en fin algunas cosillas). Una vez que elimina o reduces drásticamente el tabaco suelen aparecer otras necesidades que tienen que ver sobre todo con el sabor (también recuperas paladar al dejar de fumar). Tampoco quiero profundizar en exceso para no condicionarte, prefiero que vengas a vernos o que experimentes por tu cuenta.

Conclusión final

Ahora tenemos una oportunidad que hace unos años no existía, y creo que merece la pena aprovecharla. Y si la primera vez falla, podemos volver a intentarlo una segunda, y una tercera si fuera necesario. Como en todo, para llegar a la meta lo importante es no rendirse, observar lo que ocurre cada vez para reajustar lo necesario y tener a alguien que te acompañe y te asesore adecuadamente.  Y con esto no quiero decir que vayas a fallar en el primer intento. Según mi experiencia, mucha gente lo consigue a la primera, y cuando no se consigue siempre hay un motivo que se puede trabajar para cambiar el resultado como me ocurrió a mí. En esto profundizaremos en el siguiente artículo, porque lo que está claro es que el sistema funciona, y sobre todo que los beneficios son tan grandes y la inversión tan pequeña que merece la pena intentarlo una o varias veces.

¡Hasta el próximo artículo!!

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